El 七夕 Tanabata es una festividad japonesa que celebra el encuentro de dos estrellas, Orihime y Hikoboshi (Vega y Altair). Esta tradición llegó a Japón durante el siglo VIII, en el 平安時代 Período Heian (794 – 1185), procedente de China, donde recibe el nombre de Qi Xi (“La noche de los sietes”), y se extendió entre el público japonés durante el 江戸時代 Período Edo (1603-1868). Durante siglos el Tanabata se ha celebrado el séptimo día del séptimo mes de cada año, con la peculiaridad de que son válidas tanto las fechas del calendario gregoriano como del lunisolar japonés; muestra de ello es que dos de los Tanabata más grandes de Japón se celebran de acuerdo a distintos calendarios, siendo el de Hiratsuka (Kanagawa) celebrado el 7 de julio y el de Sendai, del 5 al 8 de agosto.

Según la leyenda original, la princesa Orihime, hija del rey celestial Tenkou, poseía la capacidad de tejer magníficamente, por ello, se encargaba de fabricar los vestidos de los dioses del cielo. Sin embargo, la joven, adicta a su labor, se pasaba día y noche trabajando en su telar sin permitirse ni un solo descanso, lo que llegó a preocupar a su padre. La casualidad hizo que un día Orihime conociera a Hikoboshi, un pastor de bueyes que también estaba obsesionado con su trabajo, y que más tarde se enamoraran, para felicidad del rey de los cielos, que ya empezaba a preocuparse por la extrema dedicación de su hija. Tal era el amor que se profesaba la pareja que olvidaron sus tareas y así se encontraron los dioses sin vestidos nuevos y los bueyes del joven se desperdigaron por el cielo provocando destrozos allá por donde pasaban.

El rey Tenkou, padre de la princesa, estaba hecho una furia: ¿cómo podía ser que su trabajadora hija se hubiera vuelto tan descuidada? Tal fue el enfado, que los separó y los colocó a cada uno en un extremo del Amanogawa (el río celestial, lo que conocemos como la Vía Láctea) y les prometió que si volvían a su trabajo les permitiría reunirse una vez al año, el séptimo día del séptimo mes. Así pues, desde entonces Orihime y Hikoboshi trabajan duro todo el año para poder encontrarse esa noche. Se dice que cuando llega este día las aguas del río descienden y la princesa puede cruzar para ver a su enamorado, pero que si ese día llueve la corriente aumenta y la pareja debe esperar otro año más para reunirse.

Con el fin de que la princesa Orihime pudiera cruzar el río, los habitantes de Japón adquirieron la costumbre de colgar pequeños papeles de colores en los árboles de bambú deseando que ese día no lloviera. Esta tradición dio paso más tarde a que en estos papelitos (短冊 tanzaku) se escribieran los deseos de la gente para que se cumplieran por la influencia de esta mágica noche. De este modo la gente suele celebrar el Tanabata actualmente escribiendo deseos en todos los lugares de Japón, a pesar de que, según la región, tenga sus propias características.

Por otra parte, también se ha de mencionar la canción tradicional de esta festividad:

Sasa no ha sara-sara
nokiba ni yureru.
Ohoshi-sama kirakira,
kingin sunago.
Goshiki no tanzaku,
watashi ga kaita.
Ohoshi-sama kirakira,
sora kara miteiru.

Que significa:

Las hojas de bambú susurran
meciéndose en el alero del tejado.
Las estrellas brillan
en los granos de arena dorados y plateados.
La tiras de papel de cinco colores
ya las he escrito.
Las estrellas brillan
nos miran desde el cielo.

A su vez, el Festival de Tanabata también se caracteriza por una peculiar prenda de vestir, el 浴衣 yukata. Se trata de un kimono de algodón algo más ligero y adaptado al clima veraniego, pues es cuando se suele utilizar. El yukata es más ligero que un kimono debido a que no cuenta con la capa que cubre normalmente el segundo.

Categorías: Cultura, Cultura japonesa

Deja un comentario


 

Licencia Creative Commons
2007 - 2017 Asociación Alicante Otaku